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Conoce la definición de Gas natural

En nuestro día a día, las aplicaciones que tiene el gas para numerosas actividades dentro del hogar y en cualquier tipo de industria son casi incontables. Sin embargo, la necesidad de encontrar nuevas fuentes de energía menos contaminantes y nocivas con nuestro entorno ha dado lugar a la aparición y proliferación del gas natural, que cada vez está más extendido tanto para uso empresarial como para consumo familiar.

¿Qué es el gas natural?

Empieza a ser ya tan habitual en nuestro vocabulario que no nos paramos a pensar cuál es su significado. El gas natural es un hidrocarburo que mezcla gases ligeros de origen natural. Principalmente contiene metano y normalmente incluye cantidades variables de otros alcanos, pero también a veces lleva un porcentaje de dióxido de carbono, nitrógeno, helio o ácido sulfhídrico.

Se trata de una fuente de energía fósil extraída del subsuelo y considerada como la más amigable con el medio ambiente. Se obtiene de yacimientos independientes (gas libre) o de yacimientos petrolíferos o de carbón (gas asociado a otros hidrocarburos y gases).

La combustión del gas natural produce menos gases de efecto invernadero que otros combustibles fósiles como los derivados del petróleo y, sobre todo, menos que el carbón. Se quema de forma limpia, eficiente y segura y no produce dióxido de azufre ni partículas sólidas.

Usos más frecuentes del gas natural

El gas natural tiene muchas aplicaciones domésticas y en la industria gracias a que es un combustible eficiente, limpio, seguro y barato. ¿Qué usos se le dan?

  • Como combustible doméstico e industrial por su gran poder calorífico y su escasa contaminación.
  • Como materia prima en la industria petroquímica para obtener amoníaco, metanol, etileno, butadieno y propileno.

Seguro que no te suena raro que el gas natural se usa para cocinas, hornos, piscinas, climatización, transporte y un largo etcétera.