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Conoce la definición de Energía hidráulica

Ahora que estamos entrando de lleno en la era de las energías renovables, conviene estar al tanto de todas las que existen. La energía hidráulica es una de ellas, y aunque por su nombre intuyamos que tiene que ver con el agua, lo mejor es que sepamos exactamente a que nos referimos al hablar de ella. El saber no ocupa lugar, así que id haciendo hueco, ¡que esto que os contamos hoy ya no se os olvidará nunca más!

¿Qué es la energía hidráulica?

La energía hidráulica es toda aquella que obtenemos sirviéndonos del movimiento de masas de agua dulce. Mientras que la energía maremotriz se sirve de la fuerza de las corrientes marinas, y la energía olamotriz del vaivén de las olas del mar, la energía hidráulica bebe de otras fuentes. Concretamente, de la energía cinética de la corriente de un río, de un salto de agua (una cascada, ya sea natural o ‘fabricada’) o incluso de la marea. Desde hace siglos, la fuerza del agua se ha empleado para mover molinos. Ahora, sin embargo, hemos aprendido a convertir dicha fuerza, dicho movimiento, en la energía eléctrica que mueve nuestro mundo.

Se trata de una energía renovable, puesto que el ciclo del agua garantiza que siempre podremos aprovecharnos de ella. Y se trata además de una energía limpia, ya que no se producen emisiones contaminantes durante el proceso de obtención de energía.

El impacto ambiental de los embalses

Aunque ya os hemos dicho que no se produce ningún tipo de contaminación en ningún punto del proceso de obtención de energía hidráulica, sí que tiene sus detractores. ¿El motivo? Pues que la energía hidráulica suele ir de la mano de la construcción de embalses. De este modo, el ser humano se asegura que habrá un salto de agua que estará siempre en funcionamiento. Lo malo es que, para construir uno, hay que inundar grandes extensiones de tierra que antes no lo estaban. Esto significa destrucción de biodiversidad y cambios más que notables en los ecosistemas.