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Conoce la definición de Biocombustible

Ahora que parece que los vehículos eléctricos al fin están encontrando su sitio en el mercado, conviene tener claro que existen otras formas ecológicas de propulsar nuestros vehículos. Es por eso que también está hablándose mucho de los biocombustibles, ¿pero sabemos exactamente a qué se le considera biocombustible y a qué no? ¡Hoy toca salir de dudas de una vez por todas!

¿Qué es el biocombustible?

El biocombustible, o biocarburante, es una mezcla de sustancias orgánicas previamente tratadas que hace posible que un motor de combustión interna funcione como si lo surtiésemos con gasolina o con diésel. Es uno de los elementos que podemos obtener a partir de la biomasa, y generalmente provienen de desechos animales o vegetales. Los combustibles fósiles, como los derivados del petróleo, son finitos, no renovables. Esto quiere decir que nuestro planeta tiene unas reservas limitadas de ellos y que un día se terminarán. Para entonces, más nos vale haber encontrado una alternativa, y si es ecológica… mejor que mejor.

En el caso del biocombustible, no solo es totalmente renovable, sino que sus emisiones de CO2 están completamente libres de emisiones netas de carbono, algo que nuestra atmósfera agradece con gusto.

Tipos de biocombustible

Y ahora que sabemos qué es el biocombustible… ¿qué tipos de biocombustibles podemos encontrar ya el mercado? Lo cierto es que, hasta el momento, existen tres generaciones de biocombustibles con unas diferencias muy marcadas en función de su origen:

  • Biocombustibles de primera generación: Son todos aquellos que utilizan materias primas simples para producirse. Por ejemplo azúcares, grasas animales, almidón como el del maíz o aceites vegetales. ¿El problema? Que los países desarrollados intentan aprovecharse de los menos desarrollados y encarecen el precio de la comida a una sociedad que ya de por sí no tiene buen acceso a ella. Problemas éticos.
  • Biocombustibles de segunda generación: Son incluso menos contaminantes que los primeros, pero también resultan más difíciles de conseguir. Se elaboran a partir de cultivos no destinados a dar de comer al ser humano, o de desechos vegetales que hay que encontrar, transportar y almacenar.
  • Biocombustibles de tercera generación: Provienen de algas marinas, una materia prima muy poco utilizada que últimamente estamos empezando a ver en cosmética y gastronomía y de la que el fondo marino está absolutamente lleno.

Además, actualmente están estudiándose otra vías de obtener biocombustibles, como por ejemplo la flora bacteriana de algunas especies animales. El futuro ya está aquí, ¡y es mucho menos contaminante que el presente!