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Siempre hablamos en este blog de que el principal responsable de la contaminación atmosférica y de la emisión de gases de efecto invernadero es el ser humano pero seguro que has oído alguna vez que la culpa es de las vacas cuando hacemos referencia a la liberación de gas metano en el medio ambiente, uno de los más contaminantes y perjudiciales que existen.

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En este post vamos a tratar de aclarar cuánto de verdad hay en eso de que las vacas contaminan y analizaremos las verdaderas causas de que las flatulencias vacunas sean una fuente tan contaminante y dañina para el planeta.

¿Las vacas contaminan?

Como bien sabrás, existen muchos procesos naturales que emiten gases de efecto invernadero en el medio ambiente y uno de ellos son las flatulencias de las vacas. En ese sentido, son muchos los que relacionan el cambio climático con el metano que expulsan las vacas pero, en realidad, la culpa no es de las vacas en sí, sino del ser humano, como consecuencia de la ganadería intensiva.

Las vacas emiten metano a la atmósfera debido a la fermentación entérica que realizan las bacterias sobre los alimentos que ingieren en el proceso de digestión. Pero estos animales no son fuentes de emisión de gases en sí mismos sino por el incremento de vacas existentes dada la cada vez más creciente demanda de carne.

En ese sentido, la industria cárnica intensiva no sólo causa contaminación ganadera a través de las emisiones de las vacas, sino también a través de sus sistemas de crianza y de todo el proceso hasta que la carne llega al consumidor, en los cuales se provoca contaminación, deterioro del suelo, pérdida de biodiversidad, etc.

En total, la ganadería bovina contribuye al 10% del calentamiento global y sólo la mitad es achacable a las vacas.

¿Nos afectan los gases de las vacas?

Dicen que en todo el mundo hay más de mil millones y medio de vacas y que son las mayores productoras de metano del planeta, pero sus flatulencias contienen también otros gases contaminantes que contribuyen igualmente al efecto invernadero de la ganadería.

Además, se estima que su crecimiento continúe aumentando, lo que significa que la emisión de gases contaminantes alcanzará niveles realmente preocupantes en pocos años.

Cierta cantidad de metano en la atmósfera es normal (e incluso buena) pero se trata de un gas que retiene el calor en la atmósfera y, cuando se produce más del que es bueno para la vida del ser humano en el planeta, las capas de gases de efecto invernadero se hacen más grandes y espesas y, por tanto, retienen más calor y de una manera más excesiva, contribuyendo al calentamiento del planeta, con todas las consecuencias negativas que ello conlleva para la vida.

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¿Las vacas contaminan más que un coche?

Una vaca puede llegar a producir 300 litros de metano al día y entre 70 y 120 kilos de metano al año.

Según un estudio del año 2006 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la ganadería supone el 18% de las emisiones de los gases de efecto invernadero de todo el planeta. Sin embargo, ese dato tuvo que ser matizado tiempo después debido a la ‘mala fama’ que adquirió la ganadería respecto al cuidado del medio ambiente.

Pero, como hemos dicho, las vacas no son las que contaminan sino el sector ganadero en general. Y, en ese sentido, éste es el responsable  del 14,5% de las emisiones de efecto invernadero, una cantidad superior a la del sector del transporte. Podemos decir, por tanto, que las vacas contaminan más que los automóviles.

¿Cómo las vacas contaminan el ambiente?

En el interior del aparato digestivo de los rumiantes, como es el caso de las vacas, los microbios fermentan el alimento que éstos consumen, liberando el metano que después eliminan en forma de flatulencias.

El metano emitido al medio ambiente es un gas muy potente que, unido al incremento de la cantidad de vacas para la industria cárnica, tiene efectos altamente contaminantes.

Cada año, según la FAO, todas las vacas del planeta liberan a la atmósfera 100 millones de toneladas de metano, que tienen el mismo efecto que 2.500 toneladas de CO2, lo que nos da una idea de su peligrosidad para el medio ambiente. Desde ese punto de vista, se puede decir que es menor la contaminación del CO2 que las vacas.

Para que el mercado de la ganadería sea rentable, las vacas son alimentadas con pastizales alterados químicamente, con el objetivo de que puedan alimentarse en el menor tiempo posible. Además, también es frecuente el uso de fertilizantes y otros productos para hacer crecer la hierba más rápido. Todo eso influye en la manera en la que estos animales realizan la digestión y, por tanto, en la producción de una mayor cantidad de flatulencias, lo que nos permite hablar de la contaminación de las vacas.

¿Cómo reducir el metano de las vacas?

Hay formas de reducir la contaminación del metano de las vacas. Lo más radical sería dejar de comer carne, pero no todo el mundo está dispuesto ni es del todo recomendable eliminarla por completo de nuestra dieta.

Efectivamente, comer carne contamina, pero siempre si hablamos de ello desde el punto de vista del exceso. Sin embargo, sí que podemos tomar algunas medidas individuales para conseguir que se reduzca la ganadería intensiva y, en consecuencia, la población de vacas y la cantidad de metano emitido a la atmósfera. ¿Por ejemplo?

  • Reducir el consumo de carne.
  • impulsar a los pequeños productores y rechazar las macrogranjas.
  • Fomentar el consumo de carne ecológica y local.
  • Exigir buenas prácticas agrícolas y ganaderas.
  • Usar tecnologías eficientes en todas las fases de producción de carne y lácteos.

Para lograr la reducción de metano y otros gases contaminantes en el medio ambiente se apuesta ya por iniciativas como la descarbonización de la economía, un objetivo fijado para 2050. Y también del sistema smart farming, que aplica la inteligencia artificial en las granjas para que la ganadería sea más eficiente y sostenible.

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