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¿Sabías que las criptomonedas son muy contaminantes? ¿Te preguntas de qué manera un sistema de pago virtual puede tener un impacto negativo sobre el medioambiente? La contaminación que provocan las criptomonedas genera cada vez mayor preocupación ecológica, y más a medida que esta moneda digital va ganando terreno a pasos agigantados en todo el mundo. Por fortuna, también se están buscando alternativas más comprometidas con la transición energética, aunque todavía siguen usándose más las criptodivisas más contaminantes que las llamadas criptomonedas verdes. Conoce todo lo que debes saber sobre cómo afectan las criptomonedas al medioambiente.

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¿Cuánto contaminan las criptomonedas?

Una criptomoneda -también conocida como moneda virtual o criptodivisa- es un medio digital de intercambio que utiliza criptografía fuerte para asegurar las transacciones, controlar la creación de unidades adicionales y verificar la transferencia de activos usando tecnologías de registro distribuido. Así definido, parece difícil de comprender pero es, en esencia, dinero digital. No hay monedas ni billetes físicos y se pueden comprar con una tarjeta bancaria a través de un proceso que se denomina ‘minería’.

La irrupción de las criptomonedas ha tenido una fuerte repercusión en el mundo económico, obviamente, pero también en el político, pues muchos gobiernos se han visto obligados a cambiar su legislación para que esta moneda digital no afecte a su economía tradicional. Pero también está teniendo en la actualidad una gran repercusión medioambiental.

Al no haber billetes y monedas, no hay un banco central que emita el dinero físico ni nadie que controle la moneda, lo que quiere decir que cualquier usuario puede producir criptomonedas. Son los llamados ‘mineros’ los encargados de producir el código hash y lo hacen a través de un software especial de alta complejidad, lo que significa que su funcionamiento tiene una fuerte dependencia energética, igual que ocurre con la proliferación del internet de las cosas (IOT) en nuestro día a día.

Gastos de electricidad de la minería de criptomonedas

La gran cantidad de electricidad que se necesita para producir esta moneda digital tiene sus efectos en el medioambiente. Tanto que según una estimación, la huella de carbono de la minería de Bitcoin para generar moneda digital excede las 17.000 kilotoneladas de dióxido de carbono cada año. Para hacernos una idea de cuánto contaminan las criptomonedas, el portal Digiconomist calcula que el gasto eléctrico en minería de Bitcoin supera al de países como Dinamarca, Bulgaria y Bielorrusia pero, además, supone un consumo de energía un 25% superior al de los Países Bajos, un 15% más que Australia o un 10% más que Reino Unido. Hoy por hoy, según un informe de la Agencia Internacional de Energía, las criptomonedas son uno de los negocios que más electricidad consumen en el mundo.

Otros estudios sobre el impacto medioambiental de las criptomonedas señalan que el consumo de luz se ha incrementado en casi un 30% en algunas ciudades del mundo por la gran cantidad de corriente que necesitan los ordenadores para ‘minar’ las criptodivisas. Si las criptomonedas fueran un país, ocuparían el puesto número 41 de los países más consumidores de electricidad.

¿La ventaja? Como hemos dicho, las criptomonedas no necesitan ser impresas, por lo que se ahorra en todos los recursos necesarios para generar billetes y monedas (papel, tinta, maquinaria, etc.).

Las criptomonedas más contaminantes

El incremento del uso de criptomonedas y de la tecnología Blockchain que las sostiene ha provocado lo que muchos expertos califican ya como un malgaste energético con fines especulativos, lo que ha disparado la preocupación por el impacto climático de las criptomonedas.

Las más popular de esas monedas digitales es el Bitcoin, un medio de pago que cada vez utilizan más personas en todo el mundo. El mismísimo Elon Musk, el multimillonario propietario de Tesla, promueve el uso de esta criptodivisa. Él mismo adquirió en febrero de 2021 1.500 millones de dólares en Bitcoins e incluso acepta esta criptomoneda en Estados Unidos como medio de pago de sus populares coches eléctricos.

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Los procesos necesarios para validar y procesar todas las transacciones que se realizan con criptomonedas necesitan de una gran cantidad de equipos informáticos, conocidos como ‘granjas de minado’ o granjas de criptomonedas. Eso significa que requiere de un gran consumo de energía eléctrica. Hasta Bill Gates ha mostrado públicamente su preocupación por el impacto sobre el clima que puede tener (y que de hecho ya está teniendo) el uso de las criptomonedas. Expertos de la Universidad de Cambridge aseguran que la red Bitcoin se colocaría entre los treinta mayores consumidores mundiales de electricidad si fuera un país.

A esto hay que sumar un doble problema. Los mineros de criptomonedas buscan electricidad más accesible y barata y eligen para ello principalmente China, un país donde más de dos tercios de su energía eléctrica proviene de las centrales de carbón, por lo que el Bitcoin genera una gran polución, entre otras consecuencias fatales para el medioambiente.

¿Existen criptomonedas ecológicas?

La preocupación por el medioambiente ha obligado a buscar alternativas (uno de los objetivos del Pacto Verde Europeo) para generar un menor impacto negativo con este nuevo sistema de transacciones. De esta manera han surgido las llamadas altcoins, unas criptodivisas que requieren de un consumo de energía más moderado.

A estas criptomonedas se las puede considerar como criptodivisas verdes, ya que no requieren de ‘minería’ para validar las transacciones o ‘descubrir’ nuevas monedas.

¿Cuáles son esas criptomonedas ecológicas? Ejemplos de ello son Nano, Ripple, IOTA o Lisk, que consumen muchísima menos energía eléctrica que el Bitcoin, aunque el consumo que realiza cada una de ellas varía.

Hay quien dice que el gran problema de las criptomonedas es la contaminación, ya que cerca del 90% de toda la energía que se utiliza para minar criptomonedas proviene de combustibles fósiles.

Como respuesta a este grave problema, en 2018 surgió la primera criptomoneda ecológica, el BitcoinClean. Después han ido surgiendo otras como los ejemplos ya mencionados antes. Una de las criptodivisas verdes más recientes que han surgido ha sido GBM Coin (Green Bond Meter), un nuevo tipo de criptomoneda ecológica creada para proteger la jungla amazónica de Argentina.

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