Actualmente existen dos tipos de colectores solares: los planos y los cilíndricos o tubos de vacío. La principal diferencia entre ellos (obviando su forma) es que en los cilíndricos, para evitar las pérdidas por convección interna, se ha hecho el vacío en su interior. Además, los colectores de vacío permiten mejorar el rendimiento en las estaciones de menor radiación solar y adecuarse mejor en la arquitectura, adaptándose geométricamente en los casos en los que los colectores planos precisen una inclinación imposible.
Un colector plano está formado por una caja aislada térmicamente, en la que están montadas una plancha metálica en contacto con la conducción de agua a calentar, conectada al sistema de instalación de agua de la casa. La zona que recibe la mayor radiación solar es de plástico o vidrio templado resistentes a las oscilaciones térmicas y posibles impactos.
En el caso de los colectores de vacío nos contramos con dos tubos concéntricos de cristal entre los cuales existe el vacio. Dentro de los tubos concéntricos con el vacio en medio (tubos evacuados) se situa el absorbedor, que suele ser metálico y es el encargado de transformar la radiación solar en calor. Tiene diferentes formas determinando los distintos tipos de colectores cilíndricos.
|