Murciélagos de varias especies —algunas de ellas amenazadas de extinción— se ven diezmados cada vez que emprenden sus migraciones anuales y vuelan a través de determinados parques eólicos estadounidenses. Un informe de 2007 del US Nacional Research Council reveló que sólo dos de esas especies suponen el 60% de los animales liquidados por los generadores eólicos instalados en ese país.
Pese a la mala fama que les han creado los condes transilvanos y su inmortal progenie, los mamíferos alados cumplen un papel de primer orden en el control de insectos nocturnos (y, por ende, en el control de pestes agrícolas), así como en la polinización y dispersión de semillas. De allí que la mortalidad de las especies migratorias pueda surtir efectos negativos en ecosistemas muy alejados del lugar de los hechos.
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