Su nombre científico es Eichhornia crassipes y es conocido comúnmente por los siguientes nombres: Jacinto de agua, Camalote, Camalotes, Lampazo, Violeta de agua, Buchón, Taruya.
Es de la familia de las Pontederiáceas y su origen está en los cursos de agua de la cuenca del Amazonas, en América de Sur. Está distribuido por todo el mundo, debido a su bello aspecto y utilización como planta ornamental para estanques y láminas acuáticas de jardines en climas templados y cálidos.
Se trata de una especie flotante de raíces sumergidas, considerada como mala hierba, ya que taponará en un breve espacio de tiempo la vía fluvial o lacustre en que se halle.
Se cultiva a una temperatura entre 20-30ºC y no resiste los inviernos fríos (hay que mantenerla entre 15-18ºC en contenedores con una profundidad de al menos 20cm. y una capa delgada de turba en el fondo), pudiendo volver a brotar en primavera si se hiela. Necesita aguas estancadas o con poca corriente e intensa iluminación.

Es una especie incluída en la lista de las 100 especies más invasivas por la UICN, debido a que su proliferación están creando importantes problemas en canales de riego y ecosistemas ribereños al ser una especie no autóctona y carecer por tanto, de depredadores. Hoy día, por tanto, no se aconseja su uso por particulares.
Su elevada productividad de biomasa (un centenar de toneladas de materia seca por hectárea y año) y su gran asimilación fotosintética, unido al hecho de que sea acuática, la convierte en una especie particularmente interesante para su uso como cultivo energético.
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