Durante los últimos años, China se ha propuesto convertirse en la mayor potencia del mundo reinventado todos los aspectos que hasta ahora la convertían en el gigante y huraño vecino asiático. Y ha sido con la entrada del nuevo año cuando la nación de la Gran Muralla ha tomado su primera gran medida: prohibir la importación de basura procedente del extranjero que hasta estos días convertían al país en el gran vertedero del mundo dañando su medio ambiente.


China quiere ser limpia

A mediados de los años 80, China no atravesaba por su mejor momento económico, motivo por el que comenzó a importar basura de otros países del mundo, especialmente desde aquellos más desarrollados. Esta medida llegó como forma de reutilizar otros materiales y de esta forma suplir la carencia de ciertos productos en el gigante país asiático que durante los siguientes años experimentaría uno de los crecimientos económicos más importantes del planeta.

Con la llegada del 2018, una de las primeras medidas tomadas por el país oriental ha sido la de prohibir la importación de basura, especialmente residuos minerales, textiles, plásticos y otros 21 tipos de residuos hasta ahora procesados en plantas de reciclaje que suponían todo un impacto negativo para el entorno. Una implantación mediante la cual China pretende mejorar su medio ambiente y regular la entrada de basura a través de sus principales centros de importación, situados la mayoría de ellos en zonas costeras, entre ellas la provincia de Cantón o Shandong.

Por mencionar algunas cifras, en 2016 importó hasta 7.35 millones de toneladas de basura, lo cual supone un 55.3% del total de residuos mundiales. Un hecho que ha terminado por ahogar a un país que a partir de ahora exige a sus exportadores buscar formas alternativas de reutilizar la basura.

La mayoría de los países que hasta ahora exportaban basura a China son desarrollados. De hecho, España enviaba 207 mil toneladas mientras México hasta 429 mil en total, por nombrar tan solo un par de ejemplos.

China despertó hace ya varios años y el mundo tembló. Esta nueva norma es solo un ejemplo más no solo del poder del país oriental, sino de la necesidad por replantearse los hábitos de consumo y los procedimientos para reutilizar una basura que amenaza con ensuciar aún más un planeta que no pasa por sus mejores años.


¿Qué opinas de la iniciativa china de prohibir la importación de basura?   

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