Hace unos días, la agencia Eurostat emitía el informa de resultados en energía renovables de los países de la Unión Europa y España no figuraba entre sus países más prometedores. Con un aumento de tan solo 0.01% entre 2014 y 2015 España no arranca con las energías renovables, una verdad incómoda cuando los objetivos para 2020 parecen cada vez más inalcanzables. 

España y las energías renovables


La agencia Eurostat emitía recientemente su informe de energías renovables en la UE con una cifra del 16.7% del total energético obtenido de fuentes sostenibles, el doble que la cifra de 8.5% de 2004. Sin embargo, España no es precisamente el país que más haya contribuido a esta evolución al quedar excluido de los principales países que sí han conseguido evolucionar respecto a este apartado: Suecia (53.9%), Finlandia (39.3%), Latvia (37.6%), Austria (33%) y Dinamarca (30.8%). 

Y es que España solo aumentó un 0.01% su producción de energías renovables con una marca del 16.14% de 2014 a tan solo 16.15% en 2015, siendo la generación de biomasa el único que ha conseguido mostrar una cierta evolución en el panorama sostenible de nuestro país. Una cifra que se aleja bastante del 20% de producción renovable fijada como objetivo por la UE para el año 2020

Una cifra compuesta a su vez por los tres factores impuestos a la hora de medir la evolución: la energía limpia usada en la generación de electricidad (España pasó del 36.9% al 37.8% entre 2014 y 2015), la empleada en el transporte, la cual sigue basándose exclusivamente en combustibles en nuestro país, y la utilizada en calefacción y refrigeración, la cual aumentó tímidamente del 15.75% a 16.78%. 

Unos resultados que quedan muy alejados de los fijados por el Plan de Acción Nacional de Energías Renovables (PANER) para 2020, año para el que España, no obstante, no es el menos preparado, siendo Malta y Luxemburgo (5%), los Países Bajos (5.8%), Bélgica (7.9%) y Reino Unido (8.2%) los que menor porcentaje de uso de energías renovables han registrado entre 2014 y 2015.

La necesidad de estar a la altura de las grande potencias renovables de la Unión Europea se torna más que primordial cuando gigantes como China o Estados Unidos avanzan con paso firme hacia una revolución verde que en España debemos replantearnos seriamente durante los próximos cuatro años a fin de estar a la zaga del resto de países europeos que sí hicieron sus deberes. 

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