En 2016, las energías renovables fueron declaradas oficialmente competencia de los combustibles fósiles, confirmándose además el más que posible abaratamiento total de las mismas para 2020 y la necesidad de seguir luchando contra el cambio climático, algo de lo que lugares como Latinoamérica son de lo más conscientes. De hecho, la curva de inversiones en territorio latino ha aumentado considerablemente en los últimos años, confirmando su potencial como uno de los mercados más prometedores para las energías renovables.


Uno de los principales motivos para potenciar las energías renovables reside en el afán por frenar un cambio climático cuya víctima más potencial sigue siendo Latinoamérica: desde las selvas del Amazonas hasta los glaciares argentinos, su erosión ha llevado a abrir los ojos de los inversores del que se ha convertido en uno de los mercados más prometedores al albergar hasta un 53% de su energía procedente de renovables.

En primer lugar, países como Brasil albergan el suficiente carbono vegetal como para desplegar una nueva era en las energías renovables a pesar de su escaso margen de inversión en comparación a otros países, entre ellos Costa Rica, Uruguay o Chile, las tres naciones que durante los pasados meses más destacaron por sus proezas sostenibles.

En el caso de Uruguay, su logro ha sido el de mantenerse con un 95% de su electricidad procedente de energías renovables, mientras Costa Rica, el mismo país que sigue empeñado en ser el primero carbono neutral del mundo, consiguió funcionar el pasado verano durante 250 días sin necesidad de combustibles. A su vez, Chile despunta también como otro de los gigantes sostenibles de Latinoamérica tras anunciar hace unas semanas que su servidor de Google utilizaría 100% energías renovables procedentes de la planta solar de El Romero, una de las infraestructuras verdes más grandes de Sudamérica. Al mismo tiempo, países antaño menos afines a las energías renovables como Colombia, Perú o Argentina también han comenzado a invertir en este sector.

Una realidad que, esperemos, también se traduzca en una mayor creación de empleo y en la protección total del que es uno de los países más naturales y concienciados del mundo.

¿Qué opinas de este optimista cambio?


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