El pasado 8 de noviembre, el empresario venido a político Donald Trump ganaba las elecciones de Estados Unidos provocando un descontento en gran parte del mundo dadas las intenciones del nuevo habitante de la Casa Blanca por revertir parte de las políticas de Obama, entre ellas, el impulso de las energías renovables como forma de paliar el cambio climático, fenómeno cuyo grado de gravedad el magnate no comparte. ¿Qué pasará con las energías renovables ahora que Donald Trump es presidente?

“Necesitamos mucho más que el viento y la energía solar”


“El calentamiento global es un invento de los chinos para ganar puntos en el mercado internacional y restar competitividad manufacturera a los Estados Unidos”, decía Trump. “Estamos matando, matando absolutamente nuestro negocio de la energía en este país. Ahora estoy por las formas alternativas de energía, incluyendo el viento, incluyendo la solar, etc, pero necesitamos mucho más que el viento y la energía solar”, añadía.

Con perlas como estas, Donald Trump se ha referido en numerosas ocasiones a un cambio climático “que no terminaba de creerse”, una prueba más acerca de la cuestionable política que el candidato republicano nombrado presidente pretende abordar durante sus próximos cuatro años de mandato, y en la que también se incluyen ideas como la construcción de un muro de más de 3 mil kilómetros entre México y Estados Unidos.

De esta guisa, las organizaciones internacional ya han puesto el grito en el cielo y la caída en bolsa de empresas como la danesa Vestas Wind Systems fue preocupante tras el anuncio de la presidencia de Trump el pasado 8 de noviembre. Sin embargo, lo peor estaría por llegar.

Tal y como ha confirmado Trump en diversas ocasiones, entre los planes de su nueva política estarían incluidos la cancelación del Acuerdo de París impulsado por Obama, lo cual permitiría eliminar las restricciones de los combustibles fósiles y seguir apostando por una energía norteamericana extraída de su propia geografía, dejando las renovables en un segundo plano. A su vez, el presidente cancelaría los fondos que nutren la lucha de las Naciones Unidas contra el medio ambiente.

Y es que, al parecer, a Trump le interesa más la economía y las políticas racistas que la propia naturaleza, ya que según diversas investigaciones la construcción de ese infame muro entre México y Estados Unidos también podría aniquilar parte de la fauna y flora de Norteamérica.

Para colmo, Trump simpatiza con Vladimir Putin, ese otro presidente que una vez afirmó que “las energías renovables eran un invento de Occidente para restar a Rusia posibilidades como potencia mundial”.


Miedo, mucho miedo. 

Publicar un comentario

 
Top