África sigue siendo el continente más castigado del mundo. Hambruna, sequía o carencias energéticas son algunos de los principales problemas a los que se enfrenta ese continente que muchas veces se dirige al resto a través de una sola voz, la del progreso. Es por ello que las energías renovables cada vez adquieren una mayor importancia para África, siendo la reciente Cumbre del Clima celebrada en Marrakech y especialmente la COP22 de París los más recientes puntos de inflexión respecto a esta urgente necesidad. 


Energías renovables para África

Durante el reciente encuentro en la COP22 de París, países como Francia o Reino Unido anunciaron sus planes de cerrar varias plantas de carbón para principios de la próxima década. Una medida segura a la hora de agilizar el desarrollo de unas energías renovables cuya importancia se ha vuelto más que indispensable en un 2016 en el que gran parte del mundo sigue sufriendo las consecuencias del cambio climático.

Muchos de estos países, concretamente 36 del continente africano, se enfrentan diariamente a los muchos efectos que supone este fenómeno: una total oscuridad ante la falta de luz eléctrica, una agricultura consumida por la sequía o inundaciones que asestan lugares que van desde Mozambique hasta Senegal. 

Durante la reciente COP22 se dedicó un importante espacio a los países africanos con Alpha Condé, presidente de Guinea, como principal voz y encargado de tratar la problemática de la energía eléctrica en África. Condé hace hincapié en “el desarrollo de muchos de los países de África” y en “la importancia de la futura financiación de 12 mil millones de dólares” destinados a este fin tras las muchas críticas que recibió la African Renewable Energies Initiative debido a la falta de financiación. 

De forma paralela, la ciudad marroquí de Ouarzazate, la considerada como puerta del Sáhara, inauguraba hace unos meses la mayor planta termosolar del mundo, con un total de 160 megavatios y unas expectativas de cubrir hasta el 52% de sus energías de forma limpia para 2030. Una ambición que a partir de 2017 potenciará el carácter renovable de Marruecos pero que también abre sus puertas al resto de un continente africano en el que son muchos los temas a tratar.

Iniciativas como el ecoturismo o la asistencia de los gobiernos a los sectores agrícolas en crisis son otras de las dos soluciones que comienzan a ponerse en marcha en un continente africano en el que el uso de energías renovables puede convertirse en la mejor solución a tantos años de oscuridad, hambre y desigualdad económica.

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