Convertido en uno de los mitos más frecuentes de la jardinería, el hecho de hablarle las plantas ha sido probado en más de una ocasión por personas que han visto en su jardín el perfecto lugar de conversación con seres que, a pesar de no contestarnos, creemos que sí se benefician de nuestras palabras. La pregunta es: ¿hablarle a las plantas funciona?


El poder de la palabra


Durante muchos años el mito de "hablarle a las plantas" ha dado la vuelta al mundo y sembrado (nunca mejor dicho) la duda en quienes pensaron que recitarle un poema o contarle sus problema a un geranio podía repercutir en el crecimiento y floración del mismo. Un hecho investigado por diversas organizaciones a lo largo de los últimos años y cuyo resultado podría ser más sorprendente de lo que podíamos imaginar hasta ahora. 

Para comprobar la veracidad de estos sucesos habría que remontarse a los años 60, década en la que el agente de la CIA Cleve Backster decidió probar su polígrafo para captar estímulos en las plantas. De tal guisa, Backster comenzó a hablar a las plantas de forma bonita y comprobó que el aparato indicaba índices positivos desmesurados. Poco después comenzó a realizar actos amenzantes como acercarles una cerilla, rozarlas con una unas tijeras o insultarlas, ante lo cual el polígrafo mostraba resultados negativos.

Décadas después, el programa MythBusters realizó un experimento en el que colocó diversas plantas en invernaderos sometidos a las mismas condiciones de suelo, riego e iluminación, salvo que el trato personal hacia cada una de ellas fue diferente. A las plantas que se las insultó nacieron mustias y sin flores, a las que se les habló de forma amable crecieron, y a las que se les puso música clásica crecieron aún más, confirmando que ese otro mito de "musicalizar" el jardín puede ser una idea aún más efectiva a la hora de hacer crecer a las plantas. 

Si, por otra parte, nos ceñimos a los tiempos antiguos comprobaremos que diversas culturas rendían tributo a árboles como las palmeras o los robles considerándolos como parte del cosmos, de un mismo mundo dotado de ínfulas más espirituales que hoy día, dando como resultado árboles que aún siglos después se mantienen intactos. 

Una noticia que inspirará a los amantes de las plantas a poner a prueba este experimento a fin de que su jardín luzca como el más bello del barrio.

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