Obsolescencia programada, dos palabras que ya causan enfado en muchos ciudadanos solo con leerlas. A quién no le ha pasado que se ha comprado una impresora o un aparato electrónico que se ha estropeado al año sin motivo aparente, o con ropa que dura una temporada y empiezan a salirle agujeros o bolas. ¿Realmente existe? ¿Se practica tanto cómo se dice?

Existe


La obsolescencia programada existe y los componentes electrónicos son buena prueba de ello. Hay un buen número de páginas de internet en las que se pueden encontrar parches que arreglan los dispositivos cuanto estos llegan a la fecha programada. Programas que se deben encontrar por vías ajenas a las páginas web de las propias compañías.

Esto provoca un pequeño desastre para el bolsillo del consumidor y para el medio ambiente. ¿Por qué comprar tres aparatos distintos cuando uno debería durar años? El daño que se realiza al medio ambiente con la continua fabricación y su rápido desecho se puede comprobar en el documental “Comprar, tirar, comprar”, que versa sobre esta tema y lo que provoca en muchas sociedades.

Falta de ética


Aunque no se esté penalizando apenas a nivel internacional, y menos nacional, esta programación es una falta de ética por muchas empresas. Aparte, se acostumbra al cliente a comprar material malo por poco precio y a la compra continua de nuevos productos. Por lo que baja el nivel del producto y se crean hábitos perjudiciales en el cliente.

Lo recomendable para evitar problemas inesperados es investigar antes sobre los productos que se van a comprar. Basta con buscar unos minutos por internet para averiguar si es de buena calidad nuestra futura compra o si es mejor buscar alternativas. La información puede ahorrarnos molestias y ayudar a que nuestro entorno sea más ecológico, está en la mano del cliente presionar en lo posible.

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