Unas de las grandes ventajas de las energías fotovoltaicas es la de poder suministrar energía sin necesidad de grandes infraestructuras. Existen situaciones de gran gravedad en el planeta y las posibilidades que ofrecen están siendo estudiadas para situaciones límites. Con la idea de ayudar a campos de refugiados, tres estudiantes franceses han creado el globo fotovoltaico Zéphyr que podrá suministrar energía instantánea en situaciones complicadas.

Campos de refugiados.

Energía es vida, eso lo saben los que viven en paupérrimas situaciones en campos de refugiados. Muchos utilizan grupos electrógenos que necesitan de gasolina para poder vivir y cocinar. Estos elementos son caros y peligrosos, por eso han desarrollado esta vela fotovoltaica capaz de dar suministro eléctrico a más de cincuenta personas. El mecanismo, que mezcla la estabilidad de un globo y la aerodinámica de un cometa, no es contaminante y su utilización es tan sencilla que permite la instalación en cualquier entorno.

El globo alcanza los sesenta metros de altura y ocupa en el aire unos 15 metros cuadrados, aunque solo uno en tierra. Para hincharlo solo necesita de un electrolizador y en el aire opera de un modo autónomo recibiendo una fuerte exposición solar que alimenta hasta quince tiendas de campaña.

Otras funciones.

La manejabilidad de este invento permite su función en otros entornos como pueden ser festivales, acampadas o eventos deportivos. Aunque la motivación para crearlo pasa por motivaciones humanitarias, los emprendedores estudiantes no descartan un uso más comercial y esperan conseguir un rendimiento superior en los próximos meses. De momento han conseguido llevarle el premio “Challenge Humaniteche 2014” y están en busca de financiación para optimizar el prometedor invento.

Es importante saber que esta clase de energías no solo abaratan y son saludables para el medio ambiente, sino que además se pueden utilizar en situaciones límite y salvar vidas.

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