La Asociación Brasileña de la Energía Eólica ha anunciado la estupenda noticia de que el país invertirá 11.500 millones de euros en futuros proyectos de energía eólica entre 2015 y 2018. Se espera que esta inversión ayude a reducir considerablemente la contaminación y genere multitud de puestos de trabajo.

Apuesta segura

Los estudios afirman que con la inversión realizada en los próximos tres años se conseguirán sobrepasar los 7.200 megavatios de potencia mediante energía eólica. Una energía muy necesaria en un país al que se le augura gran crecimiento industrial. Tras el escaparate que ha sido el Mundial de Futbol y el que serán los Juego Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, sumado a las expectativas de una economía estable, esta clase de decisiones sirven para alimentar una buena imagen y transformarse en uno de los países punteros: a día de hoy existen 200 parques eólicos en funcionamiento y otros 380 en construcción.

Menor contaminación

Se estima que para 2017 se consiga reducir en 8,9 millones las toneladas de gases contaminantes en el país. A finales de 2014 ya cuentan con la buena noticia de haber reducido 6,5 millones de toneladas de lo acumulado desde 2005. Son cifras apuntan al optimismo en un país cuya imagen exterior en temas ecológicos no era positiva: la OMS anunció en 2013 que Brasil era el país sudamericano con mayor número de muertes por contaminación del aire ambiental; y el debate sobre la desforestación en Amazonia sigue estando en la sociedad. Hoy día más del 45% de la energía utilizada en el país proviene de energías renovables y con medidas como esta se espera que ese porcentaje continúe aumentando.

La gran extensión y las amplias zonas adecuadas para la instalación de los molinos aumentan considerablemente el potencial de este sector y se espera que por cada nuevo megavatio de potencia se puedan crear quince puestos de trabajo. Un país con las aspiraciones económicas que tiene Brasil debe cuidar su medio ambiente para no caer en el desastre e invertir en energías renovables debe ser uno de los caminos a seguir.

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