Rusia está construyendo la primera central nuclear flotante del mundo, que va a poner en funcionamiento en un par de años como mucho. Leyendo algunas noticias sobre el tema nos preguntamos si son más seguras las centrales nucleares flotantes o si por el contrario serían, o serán, mucho más peligrosas que las centrales nucleares tradicionales.

El gran peligro de una central nuclear es su reactor. Aunque ya hay varios tipos de reactores y se intentan hacer más seguros cada vez nadie puede asegurar al 100% que uno de estos nuevos diseños de reactores sea fiable bajo cualquier circunstancia. Y para siempre.

Qué es un reactor nuclear

El reactor nuclear es el corazón de la central, el motor. Suelen ser como grandes chimeneas en las que dentro ocurre la fisión nuclear

La fisión nuclear forma parte del proceso de obtención de energía a partir de elementos radioactivos como por ejemplo el uranio 235, que es con el que se trabaja en la gran mayoría de centrales nucleares.

Se les llama nucleares ya que lo que hacen es romper el núcleo del átomo de uranio. El proceso de separación del núcleo en dos partes se llama fisión. Es un complicado proceso químico del que se obtienen átomos o elementos diferentes y que libera mucho calor durante el proceso. Este calor es el que convertimos posteriormente en energía.

La fisión nuclear suele ser una reacción en cadena, esto quiere decir que además de liberar calor un núcleo atómico que se divide en dos, consigue también que otro lo haga, y así sucesivamente. De modo que para conseguir energía lo que hay que hacer es aglutinar el uranio, lanzar la fisión y dejar que se expanda en cadena.

Esto ocurre de forma controlada en un reactor nuclear, que como puedes imaginar trabaja a altas temperaturas.

Los problemas de seguridad en una nuclear

Los accidentes nucleares se han debido al fallo del reactor, a su incapacidad de retener su contenido en caso de rotura. 

Cuando esto ocurre, detener la fisión es básico y para ello hay que enfriar el reactor.

En esto se trabaja para conseguir enfriar los reactores de la forma más eficaz posible e incluso conseguir reactores que se detengan en cuanto el proceso de refrigeración falla.

Tener centrales nucleares flotantes puede ser un modo de llevar energía a aquellas zonas más remotas, pero conlleva también muchos riesgos, ya que sabemos cómo afecta un accidente nuclear en tierra firme, cómo se propaga, cómo y cuánto sus efectos se notan en la tierra... Pero ¿qué pasaría si los vertidos se lanzaran al mar, que es mucho más grande y baña absolutamente todo el mundo?

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