En estos tiempos de crisis uno de los gastos en los que más nos contenemos es el que dedicamos a los vehículos. Las ventas de coches han disminuido, pero el precio de la gasolina no desciende y muchos conductores han decidido utilizar menos el vehículo o realizar una conducción más barata. Como es de esperar, una conducción más económica también significa una conducción más ecológica, donde el gasto de gasolina es menor y los vehículos reducen sus emisiones contaminantes.

Uno de los consejos más conocidos es el de ir con marchas largas por ciudad para que nos arrastre el mismo impulso del vehículo. Es recomendable, cierto, pero no hay que excederse con las marchas por el bien de la seguridad. En caso de una situación de peligro, no tardamos lo mismo en detenernos cuando vamos en segunda que en cuarta. Lo adecuado es ir controlando el vehículo y en una velocidad constante.

Ante las detenciones, lo óptimo es aprovechar el freno motor para que se vaya reduciendo la velocidad, hay que buscar anticiparse a las paradas; y si vamos a estar quietos más de dos minutos, lo aconsejable es apagar el motor.

La cuestión del peso también es esencial en el consumo, es obvio que un vehículo consumirá más cuando está cargado. Uno de los errores más comunes está en el uso de la baca. Cuando no se va a utilizar, debemos quitarla, la aerodinámica que quita la baca eleva el consumo mucho más de lo que pensamos. 

Aparte de por motivos de seguridad, no debemos olvidar realizar las revisiones oportunas y llevar el mantenimiento al día. El motor y los filtros mal calibrados pueden aumentar la cantidad de contaminación que se expulsa y reducir la vida útil de nuestro vehículo. No podemos evitar hablar de los neumáticos, unas ruedas excesivamente bajas pueden aumentar el gasto de combustible entre un 15% y un 20%. Hagamos los cálculos y veremos cuánto dinero podemos estar desperdiciando en caso de habernos despistado con ellas.

Las grandes marcas están concienciadas con el medio ambiente y los nuevos vehículos incluyen tecnologías que ahorran combustible –como la parada automática del motor al detenernos-, y quién sabe si en unos años tendremos coches eléctricos. De momento, por el bien del medio ambiente y nuestro bolsillo, está en nuestra mano realizar una conducción más verde.

 

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