La semana pasada tuvo lugar en Jaén la V Feria de la Biomasa y Servicios Energéticos, Bióptima, en la que, como ya ocurrió el año pasado, se presentaron los resultados de los estudios llevados a cabo por la Universidad de Jaén (UJA). 

Sebastián Sánchez es catedrático en Ingeniería Química y lidera  en la UJA un equipo de trabajo destinado a la investigación de la producción de Biocombustibles. En Bióptima se dieron a conocer los avances realizados en bioprocesos, como los que convierten las aguas residuales en biocombustible. 

La zona de Jaén es muy conocida por la gran producción de aceite de oliva, una industria que ha alimentado y dinamizado la zona durante mucho tiempo, pero que, como tantas otras industrias, cuenta con residuos que deben ser tratados y eliminados o reciclados.

Es el caso de los huesos de las aceitunas que se extraen del fruto para poder elaborar el aceite. Estos huesos de aceituna se han utilizado para hacer otro tipo de aceite, el de orujo, de menor calidad que el de aceituna, pero que garantiza un aprovechamiento máximo de la materia prima. 

No hace mucho que se empezó a elaborar biocombustible con los huesos de las aceitunas, concretamente bioetanol. La Universidad de Jaén en los estudios presentados ofrece mejoras para limpiar los huesos y dejarlos en mejores condiciones para obtener el combustible.

Tanto los huesos o fragmentos de huesos como la madera y los tallos procedentes de la poda pueden dar lugar a bioetanol de buena calidad, pero antes deben ser procesados debidamente y se está estudiando la mejor manera de hacerlo. Esta sería una industria mucho más rentable que la de elaborar aceite a partir de los huesos.

Lo que algunos ven como residuos, otros lo consideran biomasa, o lo que es lo mismo: materia primera para realizar biocombustible. Solo falta poder procesarlo con la maquinaria adecuada. Por ello un equipo de investigación multidisciplinar y formado por miembros de la UJA y de Centro Tecnológico Avanzado de Energías Renovables (CTAER), ya están estudiando todos los pasos del proceso de elaboración y tratando de optimizar cada uno de ellos con las herramientas adecuadas.

Se ha presentado, por ejemplo, una herramienta de infrarrojos que ayuda a determinar la calidad del fruto con el que se trabaja en cuestión de pocos segundos y un nuevo método de limpieza del hueso de la aceituna, que garantiza que el combustible será de mayor calidad.


Todo ello nos parece muy prometedor, así que vamos a seguir muy de cerca la pista a estos investigadores.

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