El nacimiento de la energía solar y la conquista del espacio por parte del hombre llevó a los científicos a preguntarse, allá por los años 70 si era posible capturar energía solar desde el espacio.

En los años 2000 se retomó la idea, con varias lineas de investigación en varios países. Una de ellas,  desarrollada por la Academia Internacional de la Astronáutica y que tuvo lugar entre 2008 y 2010 se determinaba que si se colocaran placas solares en satélites se podría terminar con el problema de abastecimiento energético de la tierra. Sobre la linea del ecuador, la que más cerca está del Sol, se situaría una hilera de satélites provistos con placas solares que se encargarían de recibir la energía del sol en mucha mayor cantidad de lo que ocurre en la tierra.

La parte más positiva es que se estaría produciendo durante 24 horas al día, algo que no ocurre en la Tierra, sujeta a la rotación. El problema con el que se encontraban los distintos estudios era cómo enviar la energía obtenida a la Tierra. Se proponían métodos de microondas, para lo que se tendrían que construir grandes receptores o bien usar la tecnología láser, algo que interferiría en el espacio aéreo.

Ya en 2010, cuando se presentó el resultado del estudio, se disponía de la tecnología necesaria para llevar a cabo esta experimental propuesta de producción energética, el único problema era el elevado coste que suponía pasar a la práctica y dejar la teoría de lado.

Se estimaba que sería posible disfrutar de la energía producida directamente en el espacio sobre 2025, pero que tardarían un par de décadas más en amortizar la inversión.

Mientras tanto se sigue investigando y buscando nuevas formas más económicas de posicionar las placas solares en el espacio. En 2012 un equipo de investigación escocés presentó un prototipo en el que las placas solares eran substituidas por pequeñas células autohinchables que se lanzaban al espacio unidas en forma de red. Una vez en su destino se hinchan y se expanden hasta alcanzar los 4 metros cuadrados.

Actualmente, se espera que el Laboratorio de Investigación Naval  de Estados Unidos, presente su prototipo: una placa solar de un tamaño equivalente a 9 campos de fútbol que podría enviar a la tierra la energía mediante radiofrecuencia. Seguiremos atentos y para contarte todas las novedades.

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